Blur Podría Grabar Nuevo Disco

El bajista Alex James asegura que la grabación tendrá lugar si consiguen que Graham Coxon vuelva al grupo.

Zona Musical  -  http://zm.nu   -   Blur podra grabar un nuevo álbum este verano

 

Alex James ha vuelto a alimentar las esperanzas de que los componentes de Blur se reúnan con su antiguo compañero, Graham Coxon, insistiendo en que los cuatro empezarán a grabar un nuevo álbum este verano.

El bajista asegura que quieren intentarlo juntos por última vez y que, si la reunión no tiene lugar, seguirán sus carreras por separado.

Si llegan a un acuerdo con Coxon y la grabación se produce, éste sería el primer álbum de estudio de Blur desde “Think Tank” (2003). Fue durante las sesiones de grabación de este disco cuando Coxon abandonó el grupo. Sus compañeros, Alex James, Damon Albarn y Dave Rowntree, lo terminaron sin él.

Alex James publicará la autobiografía “Bit Of A Blur” a finales de año.

Every Planet We Reach Is Dead

En una entrevista con BBC Radio 2, Damon Albarn ha confirmado que Gorillaz no publicará más álbumes. Sin embargo, la banda “animada” no se marchará sin despedirse: planea rodar una película el próximo otoño, que irá acompañada de una banda sonora.

“Lo próximo que vamos a hacer es una película, que espero podamos comenzar en septiembre. Será una banda sonora. No habrá otro disco pop de Gorillaz”, anunció el antiguo líder de Blur. Al parecer, los componentes de la banda de dibujos animados se interpretarán a sí mismos en el film, en el que trabajará el cerebro de los Monty Pyton, Terry Gilliam.

Gorillaz debutó en 2001 con un álbum de título homónimo. En 2005 publicaría su segundo trabajo, Damon days’s, que arrasó en las listas británicas y con el que fueron protagonistas de un acontecimiento histórico: los cinco únicos conciertos que ofrecieron en Manchester (noviembre de 2005), los primeros en los que un grupo de dibujos animados se presentaba con forma corpórea en directo.

Go Meme

Se trata de la promoción entre blogs que se sumen a esta iniciativa. Lo único que tienes que hacer es añadir tu blog a la lista y escribir una publicación acerca del GoMeme 6.0 copiando toda esta entrada y los blogs que van en la lista. Recuerda dejar un comentario en el blog de Otháner para que actualice la lista general y definitiva de GoMeme 6.0.

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Vote For Dave!

Dave Rowntree, baterista de la superbanda británica Blur, se postuló hoy para una banca en la Municipalidad de Westminster, centro de Londres, en las elecciones británicas del 3 de mayo del 2007.

Rowntree, afiliado al Partido Laborista, admitió que enfrentará una dura contienda para obtener la bancada en un municipio gobernado por los conservadores.

Esa zona cuenta con varios vecinos famosos, entre ellos Madonna y el duque de Westminster, uno de los hombres más ricos de Inglaterra.

“Soy militante del Partido Laborista y un miembro activo en la política local desde hace tiempo”, ha dicho Rowntree.

“Soy residente en Westminster y mi experiencia viviendo aquí es que todo es muy bonito, pero sólo hay que arañar la superficie y ver que hay muchas carencias y desigualdad. Creo que se necesita que se haga algo con esto”, continúa.

De cualquier manera, el músico lo tiene difícil para ser elegido, ya que Marylebone siempre ha sido uno de los bastiones del Partido Conservador

Por su parte Damon Albarn, el cantante de Blur, había apoyado en 1997 los objetivos del Nuevo Laborismo del premier Tony Blair, pero desde entonces se convirtió en fuerte opositor del gobierno británico.

Yo sinceramente quiero que pierda por dos razones: Por Tony Blair y si llega a ser elegido el regreso de Blur sería aún más difcil.

Blurred

Ayer, por azares del destino, blogueando encontre un muy buen blog de música. Sin querer le pique no sé que en Archive, y fui a dar en Septiembre del 2004. Oh por dios! Encontre la siguiente entry, que se me hace buen pedazo para el libro bluriano que se esta escribiendo ;)

Y para los que dicen que mi mente es demasiado borrosa, lean esto, una maravilla. Amén.

Excuse me

Siempre odié “Parklife“. Qué disco jodido. Y siempre envidié a los que lo celebraron, lo disfrutaron y lo compraron en el 94. Yo, por mi parte, lo compré como ocho años después, e hice todo lo posible para comprarlo bien barato. Yo juzgaba, y juzgo, que ya había pagado un alto precio por “Parklife”.
Recuerdo que lo buscaba entre los usados, y como así y todo me parecía caro, y me daba no sé qué comprarlo usado, lo terminé comprando en una oferta relativa cuando estaba por cerrar el Musimundo de Sarmiento y Córdoba. “Si alguien me ve _pensaba_ voy a decir que lo llevo para regalo”. Había hecho de maestrita ciruela del rock inglés durante tantos años que me daba vergüenza que me pillaran comprando “Parklife”, nada menos, tan a destiempo. Las explicaciones y las excusas me sobraban, pero yo nunca tuve ganas de hablar de “Parklife”. Excepto ahora. Ahora creo que es una obligación.

“¿Quiénes son estos boludos?”

Como en toda relación, el vínculo con un disco, con una banda, tiene mucho que ver con la primera impresión. Circa 93/94 había llegado a casa la televisión por cable, que por entonces para mí sólo era sinónimo de MTV. Pasaba horas frente a la pantalla esperando en vano algún video de Suede, para ver cómo era “realmente” Brett Anderson. Nunca agarré un video de Suede ni a las tres de la mañana. En cambio, a cualquier hora que prendiera la tele estaba en rotación enfermiza el enfermante video de unos tal Blur, el video de “Boys and Girls”. “Esta es la nueva mierda que nos quieren vender”, pensaba yo mientras pasaban el video cada 30 minutos. “No se soporta, este pop blandengue herencia del “pop fino” de los 80 disfrazado para bailar… No se aguanta. Tanta guitarra de Manchester para que ahora los ingleses nos vengan con esta porquería…”. “¿Quiénes son estos boludos?”, me preguntó mi hermano mientras yo seguía esperando a Brett Anderson. “No sé, algo leí en las revistas. Los Blur”. “Oh,oh,oh,oh,oh”. Argggggg!! Saquen ese corito!!! ¿Y los tipos? ¿Cómo podés estar en un video con un equipo de gimnasia de la escuela? Con unas remeras Umbro! Qué falta de look, por Dios. ¿Y el cantante? ¿pone cara de idiota o es así? ¿Y los nardos que están atrás? ¿Y todos esos boludos tirándose a la pileta? Yo no compro este grupo ni a palos…

Brit pop victims

Por supuesto que cuando explotó “Parklife” y todo el fenómeno del brit pop, yo quería estar ahí para contarlo. Entonces empecé a leer sobre Blur y escuché sus tres discos… pero por las dudas los pedí prestados… Fue un alivio enterarme de que el resto de “Parklife” poco y nada tenía que ver con el hit “Boys and Girls”. Y por supuesto me quedé helada con temas como “End Of A Century”, “Badhead”, “To The End” o “This Is A Low”. Reconocí la fina mezcla de influencias de la que hablaban algunos críticos, lo singular que era como guitarrista Graham Coxon y todo eso… Pero las letras, la estética, algunos temas (excelentes, como “Tracy Jacks”, “Parklife”, “London Loves”) no me cerraban por ningún lado. Veía mucho “homenaje” a los Kinks, esas referencias mod obvias (invitarlo a Phil Daniels, y eso que yo atesoro “Quadrophenia” como a pocas películas). Algo no estaba bien con Blur. Y especialmente con “Parklife”, porque si inmediatamente después escuchás “Modern Life Is Rubbish” te olvidás de “Parklife” a los 15 minutos. “Chemical World” fue la primera prueba de que Blur puede resultar un grupo peligrosamente adictivo. ¿Cuántas veces escuché ese tema? ¿Cien, doscientas? No lo quiero saber. De todas maneras, no compré ni “Parklife” ni “Modern Life Is Rubbish”. El brit pop nos dio un montón de posibilidades de condenar y maltratar a los grupos. Y yo elegí a Blur.

El tapizado de un subte

Con el semejante desparramo de Oasis en el 95 y toda la música que estaba pasando en ese momento, a Blur le perdí el rastro. Escuché descuidadamente “The Great Escape” y no me movió un pelo, salvo los increíbles temas de difusión: “Charmless Man” y “The Universal”. Para el 97 Blur ya estaba en otra, y como para demostrar que nunca íbamos a encontrarnos, justo cuando el grupo se fue musicalmente de Inglaterra yo llegué a las Islas. Ya desde el aeropuerto, la llegada fue un embole. Tantos años estudiando inglés y no entendía ni una palabra de lo que me decían, no sabía cómo cruzar las calles, no encontraba dónde quedarme, pasé días en un hotel a té y galletitas por miedo a que no me alcanzara la plata… Y yo que pensaba que conocía Inglaterra por los discos y los libros… Vivía estudiando planos y no sabía ni dónde estaba. El primer viaje en subte fue toda una proeza. Fui a ver el Big Ben para saber si estaba en Londres o dónde. Las cosas mejoraron cuando, después de visitar muchos sótanos en alquiler acompañada de egipcios o paquistaníes que sólo me hablaban de Maradona, me pude ubicar en la habitación de una casa muy limpia y luminosa (luminosa!!) en un barrio que parecía sacado de un libro de Kureishi.

Yo había ido a Inglaterra en busca de lo que en periodismo se llama “la historia de los lugares”, que es una de las partes de una investigación, o una forma de llegar a comprender, a conocer algo más grande. Tenía muchos preconceptos sobre lo que podría encontrar o no, algunos que resultaron inútiles y otros reveladores. Sin embargo, en todos los casos, los lugares y su historia, si estaban, si no habían sido barridos por una bestial pero natural indiferencia, se me aparecían siempre como enajenados, como la experiencia (no menor) de estar viendo una foto en vivo y en directo: el edificio de Apple, Mason’s Yard, Edith Grove, Denmark Street, Cheyne Walk… Pero un día se dio algo muy distinto, cuando subí a un subte de no recuerdo qué línea, una de las más trajinadas y pobretonas (tal vez la que va a la estación de Paddington). Yo sentí que ya había estado ahí, y que no lo había soñado. Conocía ese tapizado de líneas naranjas, amarillas, marrones y negras. Yo había estado en ese subte antes, por lo menos unos años atrás. Conocía a los londinenses que iban o llegaban de sus trabajos con cara de cansados, agotados, indiferentes. “¿Por qué vengo al mismo lugar?”, me preguntaba confundida. Y entonces se me apareció: se me apareció el dibujo de los cuatro Blur en ese vagón de subte, de esa misma línea, que está en el booklet de “Modern Life Is Rubbish”. Ahí sentí, por primera vez, que la historia se volvía presente, un presente escurridizo, rápido, banal, huidizo como ese vagón de subte que se iba pero que al otro día y al otro día iba a estar siempre ahí. Sentí que no había tiempos tan determinantes como el pasado, el presente y el futuro, que existía como una línea (de subte) invisible que los unía en una fase desconocida, y que en esa línea había estado Blur durante todos estos años.

London Hates

Al otro día compré “Modern Life Is Rubbish” (creo que en oferta!!) en una pequeña disquería de Kings Road, la calle de la moda punk que en los 90 se llenó de restaurantes italianos. No tenía dónde escucharlo, pero no importaba. De hecho podía escuchar a Blur todos los días. Porque la música que estaba en las calles de Londres y los alrededores, en ese 1997 (y sospecho que en toda la década del 90…hasta hoy) no era la música de los Beatles, ni los Stones, ni los Who, ni los Kinks, ni Oasis, ni los Sex Pistols, ni Jesus and Mary Chain, ni los Chemical Brothers, ni los Happy Mondays, ni The Jam, ni Julian Cope, ni David Bowie, ni los Clash. Era la música de Blur. En cada calle atiborrada, en cada subte, en cada estación de tren, en cada paisaje de colinas verdes, en cada paisaje de fábricas grises, en cada parque soleado, en cada recorrida por esas callecitas silenciosas, que conservan su nombre sólo por dos cuadras, con casas impecables que parecen deshabitadas, esa paz, esa engañosa calma de los barrios residenciales de Londres. Y en el barrio donde yo paraba, que podría haber tenido como banda de sonido natural algún disco de Cornershop, también estaba “Parklife”. “Avoiding all work”, unos vagos que se juntaban en la esquina y trataban de hablarme en italiano o francés (nunca español). “Back to work a.g.a.i.n”, los oficinistas que me encontraba todos los días en la estación de subte. “And we all say/ Don’t want to be alone/ We wear the same clothes/ Because we feel the same”, todos los uniformados según su raza y credo que andaban por la calle: el look hindú, el paquistaní, el africano, el “pasé la cortina de hierro”, el “europeo no inglés”… el inglés. “He’d like to live in magic America / With all these magic people”, los negros del barrio que se paseaban con ropa de jugadores de la NBA y autos norteamericanos. “And then I’m happy for the rest of the day/ Safe in the knowledge there will always be a bit of my heart/ Devoted to it-Parklife”, todos esos ingleses en las reposeras de Hyde Park, leyendo, alimentando a las palomas o los patos, corriendo, comprando un helado, dando una imagen de rutinaria, estúpida y efímera felicidad. Y todo el tiempo “London loves the mistery of a speeding car…/ London loves the way people just fall apart”, desde los autos de vidrios polarizados de las estrellas hasta la más absoluta miseria: casas abandonadas que se vienen abajo por la humedad, con sus puertas abiertas de par en par (nadie les va a robar), sus propietarios que apenas sobreviven para comprar alcohol; sótanos invivibles que se alquilan por 50 libras a la semana, y sus dueños te los muestran como si fuesen un palacio (los ven como un palacio); locales abandonados, mugre, contaminación, desprecio, soledad, muerte.
Esa guitarra infecta de “London Loves” me zumbaba en la cabeza constantemente, igual que la guitarrita Marr de “Clover Over Dover”, el corito de “Tracy Jacks”, la melodía de “Badhead” y la chanson de “To The End”, que me hacía reír cada vez que encontraba a los franceses desorientados, tratando de ubicarse en una ciudad donde los ingleses no les dan ni la hora. Qué ironía que el disco supuestamente más british de los 90 haya incluido un tema de auténtico sabor francés, pensaba entonces. Pero no era la única ironía de Blur. Todo lo que pensaba de Blur, y de “Parklife”, se iba a dar vuelta.

“Esto pronto será un recuerdo”

A veces, la mejor de las ironías se puede convertir en el peor de los malentendidos. Esto podría rezar con “Modern Life Is Rubbish” y sobre todo con “Parklife”. Calificados, etiquetados y vendidos como una exaltación de la nostalgia y de la recuperación de la estirpe del gran rock inglés, era fácil ver a los dos discos como una versión finamente actualizada del “Village Green…” de los Kinks. Como también se podría ver a “The Great Escape” como un “Arthur” fallido. Y ya por eso, y “The Great Escape” sólo por “The Universal”, estos discos tendrían ganado el cielo de los 90. Diez años más tarde, este argumento todavía suena perfecto, pero es falso.
¿Qué quedó en “Parklife” de “divertido”, “nostálgico”, “frescamente descriptivo”, “sutilmente sarcástico” y otras expresiones que se usaron para describirlo durante años? Nada. “Parklife” es uno de los discos más descarados, oscuros y feroces de los años 90. Y de toda la historia del rock inglés. “Parklife” tiene la misma mirada de los perros en carrera de la tapa. Y el Londres que mira no es la añoranza de una ciudad mod de fiesta de fin de curso. Es del lugar del aquí y ahora, son otras escenas de “Quadrophenia”, las más imperceptiblemente violentas y solitarias. En realidad esa mirada implacable ya había empezado en “Pop Scene”: “So in the abscence of a way of life / Just repeat this again and again…and again/ Hey, hey come out tonight / Popscene, all right”
“Blur se tomó el trabajo”, pensaba mientras miraba los mapitas de subtes y trenes. “Se tomó el trabajo de transformar todo lo que veo y escucho en música, palabras, conceptos y hasta unos hits para la radio”. Y nunca una mirada complaciente, la mirada complaciente fue la de los demás. Celebratorias, burlonas, indirectas, blandas como el disco que decían que era blando. Complacientes.
Blur también se tomó el trabajo de manipular, resucitar, ironizar, deformar, reproducir y citar la historia rockera de un país que tiene una idea muy vaga de qué va todo ese asunto, un país donde hasta el muserío marketinero beatle de Liverpool está en franca decadencia. Si una especie de “memoria colectiva” del rock inglés en las Islas se despertara, no alcanzaría más que para hacer un spot publicitario. No levanto ningún dedo acusatorio, y menos de un país a otro. En la Argentina, con suerte, pasa lo mismo.
A principios de esta década, cuando el rock retro nos mostró a cuánto la fórmula de “lo retro” en lo musical y lo estético se podía reducir, quedó expuesto que en discos como “Parklife” había mucho más trabajo del que uno pensaba. La visión de aquellos Blur macheteándose en la escuelita del rock inglés como unos alumnos tramposos y poco aventajados, quedó ahora más anticuada que la ropa que usaban.

El nostalgia affaire tampoco era tan esquemático y simple. Desde el explícito título, el arte y algunas letras, “Modern Life Is Rubbish” se presentaba como una crítica al Londres actual de los subtes cansados y una nostalgia por los “buenos viejos tiempos”, un elogio de cierto status quo. “I don’t want to change a thing/ I want to stay this way forever” (“Blue Jeans”). Esto llevó a tantas comparaciones con una etapa de los Kinks, que fueron una influencia vital para Blur. Pero en algunos detalles perdidos (más) y en una Inglaterra que empieza a asomar a varios kilómetros de Londres, es posible rescatar la “doble lectura” del disco. Saliendo del radio de ese monstruo que es Londres, y también lejos de las ciudades industriales, hay una Inglaterra en donde la frase “modern life is rubbish” está inscripta en el aire. Se puede encontrar en Oxford, camino a Gales, o en Cambridge, bastante próximo a Colchester, en la campiña de Essex, la “tierra” de Blur. Nunca voy a olvidarme de la cajera de un minimarket en la estación de trenes de Oxford, que cuando le dije que no tenía un billete más chico para comprar una barra de chocolate, miró el billete de libras esterlinas un rato y, en un tono muy soberbio dijo algo así como: “No importa, esto pronto será un recuerdo”. Esa Inglaterra que se asustaba por la llegada del euro, atada a sus estaciones de trenes antiguas que van más con trenes a vapor que con los actuales trenes superveloces, atada a un pasado indefinido, miedosa de perder sus costumbres instaladas durante siglos,
esa es la Inglaterra que también refleja Blur en sus discos. Pero no en un tono nostálgico, sino con la ironía y el sarcasmo con que se suelen tomar los problemas inevitables. Legislated nostalgia: to force a body of people to have memories they do not actually possess”. Esa frase sola resume el espíritu de esa Inglaterra interior, y es la “introducción” de “Sunday Sunday”.

Los últimos días que pasé en Inglaterra fueron extrañamente difíciles. Me habían ofrecido trabajo y un lugar para quedarme. “I’d love to stay here and be normal”, pensaba yo en “Tracy Jacks”… pero creo que en el fondo tenía miedo de terminar como ese personaje de “Parklife”. Entonces decidí volver a la Argentina para seguir estudiando y “hacer lo que me gustaba”. Recuerdo que en el taxi a la estación Victoria, valija en mano, me atacó una tristeza terrible. “And into the sea goes pretty England and damn me” (“This Is A Low”). Y miraba por la ventanilla como sabiendo que nunca iba a volver, tratando de que todo lo que veía se quedara conmigo por mucho tiempo…La única tranquilidad que tenía era que Blur ya lo había hecho por mí.

Ese es Damon Albarn, el que sale del baño

En el 99 fui a ver a Blur a Buenos Aires. Estaba con una gripe terrible pero me “escapé” y fui al recital. Por supuesto que esperaba escuchar algunos clásicos, pero estaba igual de entusiasmada con los temas de “Blur” y “13”. Esos discos habían demostrado cuánto más, mucho más de lo que se creía, era la banda. Me metí en la conferencia de prensa de prepo, sin estar anotada, y para mí sorpresa los Blur nos parecían tan quemados ni gastados como yo me figuraba. Ahí, en el pomposo Hard Rock Café, los cuatro posaban como una estampa de los días top del brit pop. Los ojos increíblemente luminosos de Albarn, la cara de muñequito nerd de Coxon, todo le daba a ese momento un aire de irrealidad bastante temible. Lo que sí fue real es que, cuando llegué al Hard Rock, después de cuatro horas de colectivo, encaré muy apurada para el baño. Cuando salí me choqué con un tipo que estaba más apurado todavía, y en un inglés inconfundiblemente inglés me dijo “excuse me”. Tenía anteojos de sol y enseguida huyó por las escaleras. Unos escalones más abajo me di cuenta de que era Damon Albarn. Podría haberlo corrido para decirle no sé qué cosa. Aunque ahora creo que sí tenía algo muy importante para decirle: “¿Sabés qué? Todavía no compré Parklife”.

Se re abre la web blurcast

Por fin una noticia buena de blur!. Así es la web http://www.blurcast.tv/ vuelve a abrir después de un tiempo sin hacerlo. Claro en ella podremos ver entrevistas, recitales y un sin fín de cosas exclusivas de ellos. Ya hay una pequeña muestra de lo que se viene , y se viene bueno por lo que veo.

En lo personal estoy demasiada feliz por esta noticia. Será este el inicio en la nueva etapa de blur?. Esperemos que sí, ahora solo nos queda disfrutar y vivir lo que realmente nuestro grupo favorito sabe hacer, ENTREGARNOS LO MEJOR DE ELLOS XD.

Sandra ;)

Happy Birthday

Hace 39 años un 23 de Marzo nacío el mejor músico que hay, razón de nuestra existencia y muso de nuestra inspiración en Whitechapel, Londres. Felicidades Damon, Te Amamos!

20 Preguntas

The Good The Bad and The Queen responderán 20 Preguntas de fans en una entrevista en exclusiva.

Los fans tiene una semana ( el concurso cierra el 31 de Marzo a las 6:00 pm) para mandar sus preguntas. Las mejores 20 se le harán a la banda antes de su show en el Hammersmith Palais y la entrevista aparecerá en  el Myspace y la Site de la Banda.

Para mandar las preguntas:

  • Mandalas al myspace de la banda incluyendola en el cuerpo del mensaje.
  • Enviala a goodbadqueen@hotmail.com

Las preguntas deben tener el nombre y el pais/lugar/ciudad de donde es la persona que lo envia. Se pueden enviar todas las preguntas que quieran.

No Bomb

El cantante de Blur y Gorillaz, Damon Albarn, interpretó el jueves 8 de marzo una nueva canción a bordo de un barco de Greenpeace para protestar por las armas nucleares.
El concierto se celebró sobre la cubierta del Arctic Sunrise, que está atracado en Londres, a orillas del Támesis.

El recital fue transmitido en directo a través de la web de Greenpeace.
Albarn, que ahora lidera el grupo The Good, The Bad and The Queen, cantó 5 Minutes to Midnight acompañado de un coro de cincuenta voces. El cantante confió en que la gente se involucre en este tipo de iniciativas: “Creo que a la gente no le debería importar lo que dice otra gente cuando se habla de estos asuntos. Se dice que no es cool hablar de esto. ¡Y una mierda!, todos debemos comprometernos“.

El espectáculo contó con proyecciones visuales de Robert Del Naja, del grupo Massive Attack, y la colaboración de Brian Eno.

Según el comunicado de la organización, el concierto representó una manifestación pacífica contra la posesión de armas nucleares por parte del Reino Unido.

Visite el Myspace de NO Bomb

All We Want Is Damon

 Bienvenid@s a esta página, que hice con mucho amor de Damon Albarn, The Best Traveled Man in Music. Arriba estan las navegaciones y stuff. Espero que les guste, y dejen coments en el Guestbook ;)


 

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